En la primera de ellas, Otra vez el diablo, el autor revive el mito de fausto bajo una nueva perspectiva... o puede ser que todo sea una trampa del rey de los engaños.
El personaje de la Infantina me recuerda un poco a Madame Bovary y el personaje del estudiante no puede ocultar que es un homenaje al Quijote.
La segunda, Nuestra Natacha, ha sido considerada por muchos la obra más revolucionaria de Casona por las circunstancias en que se estrenó, pero a mi me parece una novela alegre con toques de la esperanza y testimonio de una juventud destruida en la Guerra Civil española.
En lugar de plantear los temas polémicos (educación mixta, los reformatorios, compromiso social, etc.) por medio de discursos o historias lacrimógenas, la novela emplea la clave de la comedia haciendo que brote la sonrisa (y la risa) del lector.
El libro tiene como tercer obra Prohibido suicidarse en primavera. Al principio uno cree que realmente se nos va hablar de la muerte, pero lo hace de otro modo, distinto al convencional y se tejen historias tan sencillas y a la vez estremecedoras que cuentan acerca del sentimiento de soledad que tienen las personas.
En esta obra hace su aparición el Doctor Ariel que intenta fundar un sanatorio de almas.
Para cerrar con broche de oro, la última obra, Los árboles mueren de pie, muestra otra parte del "sanatorio de almas" del Doctor Ariel, en este caso arrancar la poesía de los libros y llevarla a los jardines y calles... hasta que el encargado de la agencia se ve mezclado en un problema de un amigo del Doctor Ariel y descubre que esa poesía no solo existe en los libros.
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